El concertista.

Quizás la gente no esta preparada para el concertista
Quizás el concertista no estaba preparado para la gente
A mi izquierda tenia un maestro guitarrista supongo. (Maestro lo llamaron)
A mi derecha un alumno guitarrista supongo. (Él lo llamo maestro)

A mis espaldas, la niña que no puede faltar en las oratorias y conciertos de cámara que se respeten, haciendo bulla, no comprendiendo los ¡shuuu!! De los invitados súmale a esto un par de padres desesperados.
La niña muy aburrida en este extraño mundo, pues en el que ella conoce solo existe el juego, no hay nada que este mundo pueda ofrecerle esta noche.
Luego el silencio de la niña me tomo por sorpresa, vi atrás al finalizar el primer acto y en el acto la familia había abandonado el teatro.
Necesaria redundancia para romper el hielo terrible de una noche sin fin.
La guitarra sonaba y el señor maestro de mi izquierda ya dormía mientras yo escribía, el de mi derecha su pierna rascaba, cara interna del muslo, ¡Que buena música! – Comentaba hacia el aire.

Los celulares no se hacían esperar y chillaban.
Chillaban anunciando que hay alguien pensando en ti, eso no es necesariamente bueno ni malo.
Diagonal bajando la escalinata, una señora en silla de rueda, dormida pues prefirió irse al mundo de Morfeo.  (Pensar que era la primera que hacia ¡shuuuu¡ a la niña)

No me mal entiendan el concertista guitarrista llevaba la guitarra a sonidos nuevos para mi
Parecía un piano, hombre de maestría.
Que buena guitarra! – decía el de mi derecha.
Yo pensaría mejor, que bueno es el jugador.
Sin mas, estoy seguro que me márchare en el preludio de la segunda parte.
Me presentare ante los que me invitaron si los encuentro. (Al final no los encontré, noche solitaria de noviembre)
Me marchare por respeto, hoy no soy digno del concertista.

Wladimir Ediron Jimenez

23/11/2012

dibujos por: Wladimir Jimenez

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Manifiesto de un rey

Quizás sea un rey severo, pero las cosas deben de ser tajantes.
Cortarlas de raíz, antes que estas echen frutos y contaminen mis tierras.
Con justicia y equidad seré sincero en los momentos de duda.
Tu vienes hacia mí y yo te hago una pregunta.
Pregunta referente a tus actos.
Sin miedo y sin vergüenza ajena.
Mi señora la magia se ha perdido.
La mataste en el momento en que mandabas a mis mensajeros sin razón tuya.
Propuse una bella caminata por los jardines de la casualidad y el quizá.
Rechazaste a los dioses, pues no te aventuraste.
Yo me aventure, más tú de tu asistencia me negaste cortante.
La magia mataste en el momento que aniquilaste la primera impresión.
pues como dije anteriormente, *no es lo mismo lo que se promete en la noche de lo que sucede en el día.

Por eso que es necesario que en defensa de mi pueblo deje mis ilusiones.
Que un rostro hermoso no emborracha más mi juicio.

Perdono mis mensajeros regresando sin razón tuya.

Perdono el luto de mi reino por la magia muerta.

Pero reina y señora corto los lazos de su trato conmigo y salvo la honra de mi gente.
Reina, no mandare a sus mensajeros sin una razón, seria descortés y poco humano.
Alimentare a sus mensajeros, los mandare a su reino.

mensaje de un rey:
Reina y señora, señora porque ahora la veo como una señora, no como aquella noche en que veía una mujer un presente y un futuro.
En mi reino, mi pueblo, mi gente, no hay cabida para actos tan descorteces, y buscando en mi corazón, para que en esta decisión no opere el orgullo, he encontrado una forma. No propondré yo un segundo encuentro, la magia a muerto pero ahora serás tu reina la que deberá pasar en alto por las etiquetas, modales, leyes y proponer un segundo encuentro estrictamente de amistad.
pues amistad es lo que queda para nuestros pueblos y el rey y la reina.
Si no sucede, quedara en la nada pues de la nada empezó y está bien que en la nada marchitó.

Mi decisión está tomada, pues de seguro esperaré a la verdadera reina que un día creí confundir con usted.

Wladimir Ediron Jimenez Murillo

19/11/2012

dibujos por: Wladimir Ediron Jimenez

* conecta con https://wladimirjimenez.wordpress.com/2012/11/13/en-la-noche-y-en-el-dia/

Hacer el Amor

Era en las calmadas aguas del este.

Allá lejos en el horizonte donde las lágrimas del cielo se forman.

Donde calla el alma y otorga ser instrumento de la divinidad.

Dulce encuentro es el que tienen las almas en el infinito.

Aquel sitio donde se extinguen las fronteras me deje quemar ante un beso húmedo de un día fresco.

Un beso, que no se limitó a los placeres de los labios.

Un beso, que atravesó las fronteras, y se aventuró explorar lugares irreconocidos.

Busque tu rostro, suave como pinceladas de agua acuarelada.

Lo acaricie con besos, como lo hacen los perros.

Con respiraciones largas y pronunciadas para no olvidar tú aroma.

Buscando tu cuello, donde se concentra el olor cálido de tu perfume.

Tan celosamente guardado y yo un pobre mortal bendecido por oír tus canciones.

Canciones que se crean en confidencia entre dos amantes.

Pues de seguro que en los placeres del amor puro, desaparece la cama.

Muy vulgar para sostener el amor de dos y así esta se convierte en otra cosa.

Mariposas del alma que se concentran en los más elevados instintos del ser.

Es cuando tímidamente mis manos buscan desnudarte.

Descubrirte ante mí, celoso enfermo afiebrado de tus ropas.

Es necesario arrancarlas, quemarlas si es preciso con el fuego divino que quema cenizas.

Aquel fuego que quema nuestros corazones y se une amadamente con el sexo.

Sueltas palabras en mi oído las cuales traspasan mi cabeza.

No encontrando reposo estas penetran en mi alma.

Sublime palacio el cual guardo celoso para ti.

Suelto palabras que son afinadas en las lejanas tierras del sentimiento.

Me dejas abajo en una vuelta del destino.

En un combate en que reina las reglas del corazón.

Gustoso permito que trepes mi cuerpo, alpinista de la madrugada.

Las brisas cautelosas rozan tus cabellos húmedos, entrando atrevidas por la ventana.

Supongo que son bienvenidas a la magia.

Posas tus manos en mis pechos y con movimientos que solo pueden ser dirigidos por el placer comienza un va y ven de caderas.

Podría jurar por dios que las olas no se comparan con tan cuidados movimientos.

Una sonrisa picara y dos miradas de dos amantes.

Esa mirada de dos músicos que con miradas se dan la pauta para celebrar un concierto exitoso.

Concierto medido en respiraciones, gemidos que salen de lo más hondo del pecho hacia los labios de los amantes.

Gemidos que una vez soltados afuera, entran en el mundo material.

El tiempo desaparece pues es muy burdo para participar en esta magia.

Y así antes de culminar el acto divino, se ha decidido no terminarlo.

No terminarlo porque sería un fin.

No terminarlo porque bajaríamos de la nube al país de los mortales.

Es necesario que sea eterno, infinito e incorruptible.

Pues siendo este un acto eterno es bendecido por el universo.

Nos agarramos de las manos y juntos frente con frente se escapa un escurrido suspiro.

Descanso pues el viaje hasta encontrarte ha sido largo.

Descanso pues es ahora cuando empiezo a hacer el amor.

Wladimir Ediron Jimenez Murillo

09/11/2012

En el fin

En el fin del mundo.
No me importaría estar solo.
Solo me acogió el mundo y verdaderamente solo lo dejaré.
No me importaría descansar un momento antes del final.
No sabría si sentiría miedo o no.
Si lo sintiera es porque estoy vivo.
Si no, es porque quizás ya no lo estaría.
No me mal entiendas con frialdad.
Al contrario con calidez pensaría en todos.
Las risas orquestadas de mis amigos.
Las preocupaciones de mis padres.
* Siempre ocupados antes de ocuparse.
Los amores que realice, no realice, extrañare y no extrañare.
Las cuentas bancarias abandonadas.
Llenas o vacías de dinero.
Dinero común pues hay en todos lados.
Pensar cuantos sueños deje por algo tan común.
Ni resentido, ni contento, pero tranquilo lo gozaré en paz.
No una paz divina ni transcendente.
Una paz de primavera en el otoño.
Una paz amable que llega inadvertida.
Pues en el fin del mundo, al mundo no le importa.
No la mal entiendan.
Quizás yo prometería cosas que quisiera hacer y no podría.
Quizás simplemente en paz extrañaría.* ocupados antes de ocuparse, frase de mi amigo Ami (El niño de las estrellas)Wladimir Ediron Jimenez Murillo

El héroe de mis libros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En las historias de mis libros mis héroes perseveran.

Transitan por las callejuelas angostas de la aventura.

Pues muy valientes ellos para tomar el camino fácil.

Que podrían contar en las cantinas en donde se forjan las leyendas?.

Pues el camino del aventurero es incierto.

Como el mundo y su universo cada historia tiene su parte oscura.

Ni la más fiera espada, puede proteger al aventurero de la oscuridad.

Pero la luz llega a los rincones más meticulosos de las páginas de un libro.

Como al despertar de una pesadilla las sombras desaparecen.

Y es cuando la espada toma forma.

Y es cuando la espada toma brillo.

No hay aventurero que se salte las paginas para ver el final.

El héroe puede ser el más tímido, un ser humano y un manojo de nervios.

Pero al final será forjado como su espada.

A golpes y a fuego.

Como obra de un artista el héroe queda convertido.

El héroe de mis libros se transformara en un dios.

Adan y Eva

En el vació nació un punto de luz y supe donde debía ir
Adán nació en una mañana bella de un mes cualquiera, una hora que no existía en un segundo que aun no nacía.
Adán termino su amor en Eva y así comenzó su amor en vida.
Adán se perfecciono en Eva.
Eva comió una manzana con Adán los dos rieron e hicieron el amor y lo confesaron con el universo.
Las estrellas rieron e hicieron el amor para el amor en todas partes.
Adán trabajo la tierra y la madre sintió cosquillas y le dio amor para cosechar.
Adán se perfecciono en Eva.
Eva corría por los campos, Adán trabajaba en la tierra gustoso.
Eva cogía sus cabelleras en las noches, Adán no podía ser más feliz y el universo danzaba en su corazón.
Eva se bañaba en los ríos y Adán la miraba desnuda no era algo nuevo. Pero cada día para el verla era un regalo divino.
Eva lo miraba trabajar gustoso, y Eva lo ayudaba gustosa en el tiempo que negro y blanco eran lo mismo.
Eva conversaba con todos sin palabras, Adán se sentía orgulloso al ver la perfección de Eva.
Eva miraba la luna, Adán agarraba su mano y la llevaba a el infinito
Adán le regalaba una manzana, Eva sonreía y la compartían juntos
En sus mentes no había un infierno o un cielo y si lo hubiera Adán no hubiese dudado en atravesarlo si Eva se perdía en el, aunque Eva era muy perfecta para eso.
Eva era lo sutil, Adán era lo básico
Eva lo elaborado lo lijado lo pulido, Adán lo elaborado lo recto y eso era bueno
Adán aprendía de Eva, Eva aprendía de Adán, la madre en la tierra aprendía de ellos, ellos aprendían de ella
Eva cogía sus cabellos, Eva cogía sus manos, y Adán solo lavaba los pies de Eva y todo esto aun es una bendición.
Eva obró en el milagro y Adán obró al mismo tiempo que ella.
Adán agarro su mano y le dijo que esto no terminaba aquí pues lo que nunca inicio no puede terminar, Eva supo que lo que nunca nació no podía morir e hicieron el amor eternamente.

En la noche y en el día

Fue la luna que espesa flotaba en la noche manchada de nubes.
Sin armadura me hallaba en aquellas tierras en que reina el destino y eres presa de la casualidad.
Sencilla presa que una vez tomada jamás será soltada.
Sin armadura y con voluntad me encontraba entre las sombras de una fiesta.
Fiesta de máscaras sin mascaras donde la juventud reinaba entre aquellos mortales.
No es un relato de magia, es uno de realidad envuelta en letras de añorado romanticismo.
Bandida realidad que te robas mis mejores sueños.
Desbaratas mis más elaborados castillos.
Castillos y sueños de Octubre que nacen y no mueren.
Cómplice es el corazón que desbocado se lanza en aventuras.
Sin armadura te encontré una noche de celebración.
Conversamos tu y yo sin mascara, de la vida, sus aventuras y desaventuras.
Cuando el hombre y la mujer fueron joven.
Cuando el hombre y la mujer es adulta.
De seguro se celebraba la unión.
La antigua alquimia de dos almas.
La unión de dos imanes positivo con negativo.
Que ataviados salen al encuentro el uno con el otro.
Que al separarlo quedara la eterna melancolía de una totalidad perdida.
Se prometía mucho en los reinos del corazón.
Pero estos se convirtieron en peñascos al cambiar la luna con el sol.
Bendita luna y bendito sol.
Por qué debes de llegar sol y recordarme la noche?.
Cambiante fue ella pues se escondió en la cara oculta de la luna.
Aprendí que lo que se promete en las noches muchas veces se pierde en la luz del día.
Se borra como las imágenes en las nubes.
Se convierten en castillos en el mar.
No supe más de ella, cogí mis despojos, me envestí de mi armadura y agarre mi espada.
Aun me esperan encuentros en tierras desconocidas, extrañas en la noche y distintas en el día.
Pues como la luna, ofrece viaje al interior tan cambiante como la locura.
Espérame en el castillo que entre las sombras iré por ti amor.