Apresurado

Muy rápido muy apresurado.

Como la ventisca salada que devora mis labios.

Como la lluvia que viene y toca las puertas de mi techo sin ser ella invitada.

Tan deprisa como si de un ingrato segundo dependiese.

Como si de un instante congelado de un singular tiempo acortado este colgara.

Acortado en un instante que se posa delicadamente en tus labios.

En mis labios.

Tan ínfimo y sin pensarlo tan delicado.

Mira que es bienvenido y a la ves intruso.

Una vida enredada como los cabellos de una nodriza.

Una espada brillante y fría que danza ante mi estrella de la noche.

Son aquellos tonos que sin avisar irrumpen el universo.

Mi universo.

Y es entonces cuando debo esconder al sol de los labios.

Cuando debo esconder las oraciones de mis labios.

Cuando más me es imposible esconder mi corazón de tus manos esta noche.

Así sin avisar.

Tan apresurado como la ventisca del desierto.

Tan apresurado que con una caricia toma desprevenida a mi luna.

Tan apresurado que el salado mar irrumpe nuestros labios mientras expiamos nuestros más ocultos pecados.

Una noche sin avisar vivo contigo en las estrellas mientras mis pies son fieles  amantes del suelo.

 

Wladimir Jiménez

29/04/2017

Cielo purpura

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Ya hemos estado en esta plaza, pues aún nos miran las mismas blancas azucenas.

Aunque aún es de día, nos miran las mismas estrellas.

Existe complicidad en caminar los dos tomados del brazo.

Una complicidad que se eleva más allá del cielo purpura que rodea este atardecer.

El viento se quiere llevar tu vestido, te ríes,  y yo solo puedo sonreír.

¿Sabes que nuestras risas inundan la plaza con cálidos colores?

¿Sabes que tus cabellos parecen hablarme esta tarde?

Me hablan del encuentro de dos espíritus que se unen, dejando sus ropajes de lado.

Ropajes que son vestigios del tiempo y el olvido.

Siendo lo nuestro eterno mas allá de los cuerpos, pues ellos no pueden albergar constelaciones.

Aun así la sonrisa que profesas esta tarde me convence de que he caído impávido ante semejante concierto.

Un concierto del cual no sabes aun que eres parte.

Cada hoja que caen de esos arboles tiene un bello propósito.

Con cada despido viene un retoño a tomar parte en esta sinfonía.

Háblame del cielo y sus misterios.

Háblame del bosque y sus verdades.

Háblame querida de futuros furtivos y esquivos en la noche.

No es que venus llene cada rincón de este escenario.

Son tus ojos los que me dicen que soy parte de esta bella velada.

Son tus ojos los que me susurran que después que pasen las sonrisas estaremos muy cómodos con el tierno y cándido silencio.

El cielo aún sigue purpura amor.

 

Wladimir Jiménez

18/02/2017

Caballeros blancos, inviernos, lunas y soles.

Las náyades se quedaron sentadas en las ramas de la betula .

Los Onís asustados huían, mas estos se transformaban en risas.

Tiernas palomillas amarillas que posan sus gráciles cuerpecitos en mi ventana.

Sonidos de cantos, buscando refugio en mis oídos esta tarde de nubes abultadas.

Mas silencie mi jardín en la noche, quedando empapado por el invierno con el cual respondió.

La luna enrojecida miraba inmutada e impotente, mientras yo observaba estrellas falsas con mi corazón quebrado.

Solo eran cuerpos, pues aunque estos se entienden en realidad no se comprenden.

No danzan en la noche vestidos de estrellas fugaces reflejando rosadas constelaciones, titilando luceros azules las cuales estarían casadas con bellos caballeros blancos.

Perdón por que no fue un caballero blanco, comparto contigo el frio invierno, mas, este solo le puede dar la bienvenida a la cálida bendición.

No se crean paisajes naranjas con luces verdes pintando fondos celestes.

Queda la música vacía del que mira estrellas sin vida en una noche de luna enrojecida.

De la bendición brotan soles.

Eso ya no importa más mientras el calor besa mis mejillas.

Que ya no importa más si suelto tu mano mientras iluminados nadamos ríos distintos.

No deseo ver ese paisaje ni imaginar alguno, deseo crear uno propio.

 

Wladimir Jiménez

11/02/2017

Esa hoja de abedul

Espero a que el tiempo se escape.

Espero a que las olas dejen de sonar y que entre espumas blancas se pierda esa hoja de abedul.

Que la luz que toca el bosque se transforme grácilmente en sonidos de calma y seguridad.

Los soldados golpeados regresan a sus casas a contar leyendas y hazañas.

Las palomas que volaron regresaron vitoreando sobre dulces noches en ese bosque de abedul.

El sonido de sus cuerdas me atormenta pero no es batalla nueva.

No es riña ni mucho menos fútil pelea.

La tormenta no puede ser calmada, solo ignorada y más arriba en las montañas olvidada.

Es que cuando te quieres sumergir y solo mojas las rodillas.

Visite castillos de azúcar que el cielo decidió desvanecer empapándolos.

Los visite en sueños y mira tú que grandes y hermosos eran.

Las nubes se disipan con el viento y el humo lo hace también.

Ahora el espejismo se fue y da paso a la arena.

Pues como es abajo es arriba y con cada giro marca una historia.

Historia que habla de arena y su paso a cuenta gota.

Que es el tiempo si no un espacio.

Que es el tiempo si no un cuarto.

Que es el tiempo si no la base de un cuento.

Entre bofetones despierto atento en mi barca blanca.

Me volteo y veo que la hoja de abedul ya no está o quizá nunca estuvo.

 

Wladimir Jiménez

10/02/2017

 

El Jardín

(Recomendaría leerlo con esta canción minuto 10:55 hasta 14:47. Se llama ideale f. p. tosti. acá el link https://www.youtube.com/watch?v=ZP1t1p0JpJI&t=870s)

No importa si el más extenso infinito pareciera alejarme de ti.

Si no te veo en el horizonte no significa que estés lejos.

Si busco en mi memoria y te me pierdes no significa que no te recuerde mi amor y mucho menos significa que te escondes.

Si hilos plateados surcan tus mejillas y brillan cegadores con la luna quizás signifique en mi interior que sea hora de irme.

Que tu camino mientras lo vuelves a recorrer encuentres que se divide, te podría jurar ante las damas brillantes del cielo nocturno que tus labios no han dejado ni por un momento de ser rojos.

Quizás signifique mi dulce que debo yo entender por qué se hicieron rojos.

Quizás mientras veo el horizonte ya no tenga necesidad de buscarte.

Quizás aquella línea nunca me pudo limitar.

Debería acaso buscarte si te encuentras en el jardín que más cuido?

Cada pétalo de aquellas flores son para ti y sin embargo no te piden más que ser observadas y tocadas si así gustas.

Ves que no importa si el infinito pareciera alejarnos.

Te das cuenta que no tengo más necesidad de buscarte.

Te das cuenta acaso que se puede hacer el amor sin necesidad de cuerpos.

Que podemos disfrutar de un vals sin estar bailándolo y sin escucharlo.

Podemos disfrutar de un vals solo con mirarnos.

 

Wladimir Jimenez

28/01/2017

 

 

Carta a Julieta de Verona.

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Julieta, tu tan bella allá en ese balcón.
Inalcanzable y alcanzable.
Julieta, querida amada, aconseja a mi corazón.
Pero extrañamente mi alma esta en paz.
Alíate del destino, que parece que corre en mi contra, divina Julieta.
Julieta existe el amor?.
El amor a primera vista?.
Que piensas del amor a primera vista?.
Es posible acaso?.
Ese pensamiento abofetea tan duro mi razón.
La hunde, la cuestiona, la ridiculiza.
Sin embargo, allí esta esa posibilidad.
Tan viva esa posibilidad en mi corazón que inunda mi razón.
Julieta de Verona las noches no me bastan.
Mi corazón encuentra reposo seguro en recordar su rostro.
Sus movimientos firmes, suaves y sutiles.
Su rostro bello, con sus tiernos ojos unidos a las estrellas.
Julieta, mi corazón anida miedo de que sea rechazado.
Y si solo son pensamientos ilusionados?.
Es muy probable querida Julieta.
Realmente es muy probable.
Debería dejar el pasado y embarcarme en una nueva aventura.
No lo sé Julieta.
Debería ser como Romeo.
Temerario y enfrentarse al mundo por su amada, su amor.
! Lo seré Julieta ¡ y es mas ya he empezado.
La volveré a ver, te prometo que la volver a ver.
Existe el amor Julieta?.
Existe el verdadero real y tierno amor?.
Solo le pido a Dios que sea así, Julieta de Verona.
Porque  Adán se perfecciono en Eva, querida Julieta.
Adán se perfecciono en Eva.

Wladimir Ediron Jiménez Murillo

19/03/2013

P.D.

Inspirado en la película “cartas a Julieta”.
Creo que todos tenemos dentro un romántico obstinado y empedernido.
Aunque muchas veces no lo dejemos libre.
Esta allí, esperando el momento para salir, como Romeo a ver a su Julieta.
Porque a veces es bueno un poco de eso que llamamos cliché.
Porque a veces un te amo no está de menos.
Porque a veces un amor a primera vista puede existir.
Puede ocurrir.
Y ese momento es eterno, es incorruptible.
No lo marchita el tiempo.
pues encuentra refugio seguro en las estrellas.
El amor de dos se rige por otras leyes.
Podría un amor así, ser ridículo?, pero en buena hora que en los terrenos del corazón no existe el ridículo.
En buena hora que en los terrenos del corazón existes tú, mi amor.

Cartas a Julieta.

vidas tras vidas.

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Quizás sea el romanticismo de pensar que te encontrare vida tras vida.

Esperando al final de la puerta que separa de la vida a la muerte.

Suave es el recuerdo de tu mirada.

Ojos que hacen de ventana al alma.

Sutil sonido el cual desprende del corazón

Sonido que se une al viento y navega en una sinfonía de amor.

Es probable que no te reconozca esta vez.

Que te vea y te ignore.

Pero nuestros caminos se unirán una y otra vez, eternos en el tiempo.

Eternos en el suspiro que cruza al engancharse dos miradas.

Se unirán porque así lo decidimos desde antes.

Se unirán porque no depende de nosotros.

Se unirán porque su grandeza está en la unión.

Me uniré a otros también, compañeros y almas viajeras.

Aventureros del alba, que llegan al extremo del muelle y saltan hacia el mar.

Sin esperar nada, sin decir nada, sin exhalar nada.

Conteniendo la respiración en miles de recuerdos bajo el mar.

Mientras unos dudan y otros se atreven, todos al final saltaran.

Me uniré a ti cada cierto tiempo amor, cuando nuestras espirales se unan y se separen.

Se unan y se separen.

No me extrañes, pues yo estoy contigo ya en las estrellas.

No me extrañes, pues yo siempre seré uno contigo.

Wladimir Ediron Jimenez

12/01/2013

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