Apresurado

Muy rápido muy apresurado.

Como la ventisca salada que devora mis labios.

Como la lluvia que viene y toca las puertas de mi techo sin ser ella invitada.

Tan deprisa como si de un ingrato segundo dependiese.

Como si de un instante congelado de un singular tiempo acortado este colgara.

Acortado en un instante que se posa delicadamente en tus labios.

En mis labios.

Tan ínfimo y sin pensarlo tan delicado.

Mira que es bienvenido y a la ves intruso.

Una vida enredada como los cabellos de una nodriza.

Una espada brillante y fría que danza ante mi estrella de la noche.

Son aquellos tonos que sin avisar irrumpen el universo.

Mi universo.

Y es entonces cuando debo esconder al sol de los labios.

Cuando debo esconder las oraciones de mis labios.

Cuando más me es imposible esconder mi corazón de tus manos esta noche.

Así sin avisar.

Tan apresurado como la ventisca del desierto.

Tan apresurado que con una caricia toma desprevenida a mi luna.

Tan apresurado que el salado mar irrumpe nuestros labios mientras expiamos nuestros más ocultos pecados.

Una noche sin avisar vivo contigo en las estrellas mientras mis pies son fieles  amantes del suelo.

 

Wladimir Jiménez

29/04/2017

Julieta

(Mientras lees te recomiendo escuchar Meditation de J. Massenet desde el minuto 3:00 búscalo en YouTube con la siguiente descripción “Classical Venice Music Vol. 03 by Caffè Concerto Strauss | Venezia | Venedig | Venetian |”  lamentablemente no se puede copiar el link, pero no te vas a perder.)

Y sus cabellos no podían mentir.

Los cabellos de Julieta atrapaban mis dedos en las mañanas.

Se metían entre ellos como si sumergiese mis manos en la pileta de aquella plaza.

Atrapaba también mis recuerdos haciendo suya mi memoria.

Deje mi corazón en aquel viaje y lo deje entero.

Es acaso el viento quien te entregara mis mensajes Julieta?

Es acaso el entrelazar nuestros brazos un símbolo?

El cielo se partía mientras yo vivía dentro de ti escuchando tu más dulce melodía.

Escuchando tus suaves deseos.

Hablando con tus brillantes ojos.

Tú eres un concierto sin sonido el cual sin duda ame.

Rezando palabras dulces en tu frente comprendo que la vida y la muerte siempre serán la misma mentira.

El tiempo  me parece un triste acontecimiento y también una larga alegre bienvenida.

Porque seguimos cometiendo los mismos errores Julieta?

Los mismos errores vida tras vida.

Es entonces cuando decidí caminar hacia el único escenario que podía.

Puse mi bolso en mi hombro y empecé mi camino por ese sendero dejando a mis espaldas aquel pueblo.

 

Wladimir Jimenez

06/02/2017

 

Volvere a tenerte en mis brazos.

700.hq

No fue solo hasta ese momento en que volvería a tenerte en mis brazos.
Sentir la cálida brisa que sale de tu respiración.
Regresar hacia aquel día de invierno en que te sujetaba fuerte.
En los días en que descubría el paisaje de tus ojos.
Regresar a los días en que aprendí el sonido de tu vos.
Besaba tus labios otra vez una vez más.
Las risas nuestras retumbaban por la plaza entre las frías esculturas.
Aquellas hubiesen querido tomar vida para sentir tu frescura y compartir mi alegría.
Tus rizas aún siguen grabadas en la plaza.
Siempre reviviendo con cada aleteo de las gráciles palomas, con cada fresca brisa.
Quedaron impresas nuestras emociones en el aire de esta plaza.
Impregnada la atmosfera de dos amigos y amantes eternos.
Regresar hasta ese día y alcanzarte.
Alcanzarte en los sueños de invierno.
Nuestros sueños.
Alcanzarte en el abrazo tibio que nos unirá a través del tiempo.
Siendo el tiempo un vago suspiro de la eternidad, un pequeño vestigio de nuestra inmensidad.
Diez años después de tu ausencia, me tienes aquí sintiéndote tan cerca en esta plaza.
Tan cerca que siento tocar tus dedos.
Solo eso bastaría para hacer a este viejo feliz.
Solo eso bastaría, para que este viejo vuelva a hacer el amor una vez más.
Aun miro a las esculturas sintiendo que aquel día de invierno será eterno en sus miradas.
Aun nos veo aquí caminando, sabiendo ambos que el mundo no puede ser más perfecto.
Que el mundo no puede ser más enteramente nuestro.
Aprendí que la perfección nos acompañó también en las tormentas.
Tormentas magnificas que nos arrastraron a playas desconocidas.
Aun nos veo mi amor en esta plaza, abrazándonos una vez más otra vez.
No fue solo hasta este momento en que sé que te volveré a tener en mis brazos.

02/08/2013

Wladimir Ediron Jimenez Murillo