Apresurado

Muy rápido muy apresurado.

Como la ventisca salada que devora mis labios.

Como la lluvia que viene y toca las puertas de mi techo sin ser ella invitada.

Tan deprisa como si de un ingrato segundo dependiese.

Como si de un instante congelado de un singular tiempo acortado este colgara.

Acortado en un instante que se posa delicadamente en tus labios.

En mis labios.

Tan ínfimo y sin pensarlo tan delicado.

Mira que es bienvenido y a la ves intruso.

Una vida enredada como los cabellos de una nodriza.

Una espada brillante y fría que danza ante mi estrella de la noche.

Son aquellos tonos que sin avisar irrumpen el universo.

Mi universo.

Y es entonces cuando debo esconder al sol de los labios.

Cuando debo esconder las oraciones de mis labios.

Cuando más me es imposible esconder mi corazón de tus manos esta noche.

Así sin avisar.

Tan apresurado como la ventisca del desierto.

Tan apresurado que con una caricia toma desprevenida a mi luna.

Tan apresurado que el salado mar irrumpe nuestros labios mientras expiamos nuestros más ocultos pecados.

Una noche sin avisar vivo contigo en las estrellas mientras mis pies son fieles  amantes del suelo.

 

Wladimir Jiménez

29/04/2017

Recuerdo ajeno

No se puede hacer que un manantial te brinde el agua que necesitas beber.

Estuve en otros recuerdos y me rendí.

Como un aleteo el sueño se abatió sobre mi cabeza.

Cronos congelo una visión que no era mía.

Con sus alas se posó en mis ojos un recuerdo que no era mío y el cual yo no quería.

No era mío y aun así me abofeteo en el suave letargo de las horas.

Como una espada atravesó mi jardín, aquel en donde crecían las flores más bellas.

Visiones de cantos y alegrías en costas ajenas.

No son mías esas arenas, se me permitió verlas en la desnudes de mi piel.

En la desnudez que acompaña al ébano nocturno

En aquella piel donde en ese instante los volcanes se apagaron.

Un instante es solo un intervalo de tiempo acortado.

Acortado a un ínfimo y aunque lacere a las flores es un puro instante intruso.

Historias, visiones y recuerdos de otros mares que no deseo ver más.

No quiero ser invitado, pues no volveré a ser intruso.

Salgo de ese paisaje perdonando cada gota de las lluvias de Marzo.

Salgo de ese recuerdo intruso rendido.

Que es rendirse? si no abrir las manos y soltar las armas?.

No pude hacer que el sol saliera por esa ventana.

Ni con mis manos desnudas pude vestir esos desiertos de verde.

No pude empapar de mí a la nieve.

No pude calentar con mis llamas las manos de los vagabundos.

Con los mares en las niñas emprendí el viaje allí donde el sol golpeaba mi mejilla.

Cambio las armas por alas de miel.

Con mi manantial entre mis manos dejo esa flor que con el viento se funde y se pierde.

Wladimir Jiménez Murillo

19/03/2017

 

Cielo purpura

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Ya hemos estado en esta plaza, pues aún nos miran las mismas blancas azucenas.

Aunque aún es de día, nos miran las mismas estrellas.

Existe complicidad en caminar los dos tomados del brazo.

Una complicidad que se eleva más allá del cielo purpura que rodea este atardecer.

El viento se quiere llevar tu vestido, te ríes,  y yo solo puedo sonreír.

¿Sabes que nuestras risas inundan la plaza con cálidos colores?

¿Sabes que tus cabellos parecen hablarme esta tarde?

Me hablan del encuentro de dos espíritus que se unen, dejando sus ropajes de lado.

Ropajes que son vestigios del tiempo y el olvido.

Siendo lo nuestro eterno mas allá de los cuerpos, pues ellos no pueden albergar constelaciones.

Aun así la sonrisa que profesas esta tarde me convence de que he caído impávido ante semejante concierto.

Un concierto del cual no sabes aun que eres parte.

Cada hoja que caen de esos arboles tiene un bello propósito.

Con cada despido viene un retoño a tomar parte en esta sinfonía.

Háblame del cielo y sus misterios.

Háblame del bosque y sus verdades.

Háblame querida de futuros furtivos y esquivos en la noche.

No es que venus llene cada rincón de este escenario.

Son tus ojos los que me dicen que soy parte de esta bella velada.

Son tus ojos los que me susurran que después que pasen las sonrisas estaremos muy cómodos con el tierno y cándido silencio.

El cielo aún sigue purpura amor.

 

Wladimir Jiménez

18/02/2017