Entre

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(podrías escuchar la canción de la pelicula Howl´s Moving Castle https://www.youtube.com/watch?v=UwxatzcYf9Q mientras lo lees)

Si entre eternas palabras que danzan en sus versos.

Cálidos ruedan por mi espalda.

Bacilantes estos corren tras mis tobillos.

haciendo suyas las plantas de este diario transitar.

 

Si entre floridos techos se posan mis sueños.

Te invito a respirar desde mi ventana.

En donde la luz golpea al vértigo.

De verte tibia en las coloridas mañanas.

 

Si entre dulces zapatos que adornan los cementos.

Tomo tu mano sin permitirme parpadear.

En aquel estrecho lugar en que se debate el silencio.

El mismo que tomo entre tu inhalar y exhalar.

 

Si entre limitadas y agotadas formas.

Quedo preso de mis ínfimos versos.

Ramillete de palabras que languidecen ante esta trama.

De quien guarda el universo en el centro de tu pecho.

 

Wladimir Jiménez Murillo

20/05/2018

 

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Caminando

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El sol que alimenta la veraniega mañana

Revuelve los enredos de nuestros gastados zapatos

El albo cielo promete que este pasto debemos recorrerlo descalzos

Con las hojas adentrándose al intimo laberinto de nuestros dedos

Con aquel calor recorriendo nuestros parpados

Habitando en nuestro intimo mar

Creando barcas en nuestras calmas pupilas.

 

Depende aquella vela de la suave ventisca

Surcando cautelosas entre sedosos recuerdos

Aleteando plumas hasta rozar los azarosos suelos

Hasta rozar los curtidos mares

Penetras mis profundos encuentros entre libélulas y cardos

Entre estrechos bosques que invitan en lo profundo al olvido

Moviéndose aquellos a nuestra casa

Hondando temerarios y vivases hacia nuestras puertas

 

Bordes dentados de hojas que cortan la calma

Aire que danza a la voluntad de los chelos

Calman el pecho del cansado viajero

Entregando bendecida posada al sediento

Pues es caminante que acurruca reflexivo entre sus cristalinas manos

Entre galopante sentir de ver una más de sus miradas

Caminando con confidente acariciar el laberinto de tu intrincado caminar

 

Wladimir Ediron Jiménez

26/04/2018

Olvidar que existen palabras

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Como puedo conectar las palabras

Si con ellas no puedo tocar el océano

De sostener una de tus miradas

De suspender en el tiempo tu calido aliento.

 

Como hacer que tomes con tu dedo

El rojo verso que juega entre estas cuerdas

Que acomedido entre juegos del viento

Torna de colores esta fría mañana.

 

Como no palpitar ante esas dos niñas

Que formando un torbellino eterno

Llegan derribando murallas guardianas de las palabras

En el instante eterno que arranco una fracción al tiempo.

 

Si estas palabras seguras no tocan esas miradas

Si estas palabras no llegan a la pausa que precede al exhalar

Permíteme tomar estas manos entre estos labios

Sostener esta mirada y olvidar que existen palabras.

 

Wladimir Jimenez Murillo

18/04/2018

Estaciones

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El sol que despierta los rojos a raudales.

Corren dibujando prístinos paisajes.

Dulces, inalterables y deliciosos paisajes.

Esponjosos con toques suaves rosas.

Como aquellas por donde escapa tu tierno cantar.

Mas es con estas palabras que acaricio mi mundo.

 

Entre mestizos rostros mi mente viaja por trenes.

Estaciones ávidas de almas ocupadas en sus habituales menesteres.

Recuerdo que no extraño tu música.

De repente con estas palabras abrazo tu mundo.

Brindando siempre mi jardín al tuyo.

 

Deseando que el amor cubra el camino hasta llegar a tus rodillas.

 

Por tu placido y decidido caminar.

 
10/04/2018

Wladimir Ediron Jiménez Murillo

Apresurado

Muy rápido muy apresurado.

Como la ventisca salada que devora mis labios.

Como la lluvia que viene y toca las puertas de mi techo sin ser ella invitada.

Tan deprisa como si de un ingrato segundo dependiese.

Como si de un instante congelado de un singular tiempo acortado este colgara.

Acortado en un instante que se posa delicadamente en tus labios.

En mis labios.

Tan ínfimo y sin pensarlo tan delicado.

Mira que es bienvenido y a la ves intruso.

Una vida enredada como los cabellos de una nodriza.

Una espada brillante y fría que danza ante mi estrella de la noche.

Son aquellos tonos que sin avisar irrumpen el universo.

Mi universo.

Y es entonces cuando debo esconder al sol de los labios.

Cuando debo esconder las oraciones de mis labios.

Cuando más me es imposible esconder mi corazón de tus manos esta noche.

Así sin avisar.

Tan apresurado como la ventisca del desierto.

Tan apresurado que con una caricia toma desprevenida a mi luna.

Tan apresurado que el salado mar irrumpe nuestros labios mientras expiamos nuestros más ocultos pecados.

Una noche sin avisar vivo contigo en las estrellas mientras mis pies son fieles  amantes del suelo.

 

Wladimir Jiménez

29/04/2017

Recuerdo ajeno

No se puede hacer que un manantial te brinde el agua que necesitas beber.

Estuve en otros recuerdos y me rendí.

Como un aleteo el sueño se abatió sobre mi cabeza.

Cronos congelo una visión que no era mía.

Con sus alas se posó en mis ojos un recuerdo que no era mío y el cual yo no quería.

No era mío y aun así me abofeteo en el suave letargo de las horas.

Como una espada atravesó mi jardín, aquel en donde crecían las flores más bellas.

Visiones de cantos y alegrías en costas ajenas.

No son mías esas arenas, se me permitió verlas en la desnudes de mi piel.

En la desnudez que acompaña al ébano nocturno

En aquella piel donde en ese instante los volcanes se apagaron.

Un instante es solo un intervalo de tiempo acortado.

Acortado a un ínfimo y aunque lacere a las flores es un puro instante intruso.

Historias, visiones y recuerdos de otros mares que no deseo ver más.

No quiero ser invitado, pues no volveré a ser intruso.

Salgo de ese paisaje perdonando cada gota de las lluvias de Marzo.

Salgo de ese recuerdo intruso rendido.

Que es rendirse? si no abrir las manos y soltar las armas?.

No pude hacer que el sol saliera por esa ventana.

Ni con mis manos desnudas pude vestir esos desiertos de verde.

No pude empapar de mí a la nieve.

No pude calentar con mis llamas las manos de los vagabundos.

Con los mares en las niñas emprendí el viaje allí donde el sol golpeaba mi mejilla.

Cambio las armas por alas de miel.

Con mi manantial entre mis manos dejo esa flor que con el viento se funde y se pierde.

Wladimir Jiménez Murillo

19/03/2017

 

Cielo purpura

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Ya hemos estado en esta plaza, pues aún nos miran las mismas blancas azucenas.

Aunque aún es de día, nos miran las mismas estrellas.

Existe complicidad en caminar los dos tomados del brazo.

Una complicidad que se eleva más allá del cielo purpura que rodea este atardecer.

El viento se quiere llevar tu vestido, te ríes,  y yo solo puedo sonreír.

¿Sabes que nuestras risas inundan la plaza con cálidos colores?

¿Sabes que tus cabellos parecen hablarme esta tarde?

Me hablan del encuentro de dos espíritus que se unen, dejando sus ropajes de lado.

Ropajes que son vestigios del tiempo y el olvido.

Siendo lo nuestro eterno mas allá de los cuerpos, pues ellos no pueden albergar constelaciones.

Aun así la sonrisa que profesas esta tarde me convence de que he caído impávido ante semejante concierto.

Un concierto del cual no sabes aun que eres parte.

Cada hoja que caen de esos arboles tiene un bello propósito.

Con cada despido viene un retoño a tomar parte en esta sinfonía.

Háblame del cielo y sus misterios.

Háblame del bosque y sus verdades.

Háblame querida de futuros furtivos y esquivos en la noche.

No es que venus llene cada rincón de este escenario.

Son tus ojos los que me dicen que soy parte de esta bella velada.

Son tus ojos los que me susurran que después que pasen las sonrisas estaremos muy cómodos con el tierno y cándido silencio.

El cielo aún sigue purpura amor.

 

Wladimir Jiménez

18/02/2017